La-rusa-Elena-Lashmanova-sale-de-los-vaporizadores-de-agua-durante-la-final-de-20-km-marcha-en-la-que-logró-el-oro.MAXIM-SHEMETOV-REUTERS-580x371

Tal y como van las cosas, y la sombra del dopaje extendiéndose con fuerza, la dinámica podría condicionarnos a aguardar por vestigios de pureza en el atletismo. Y es que los “peces” aumentan cada día en la red y con ello, creer, confiar en resultados se hace un asunto más escabroso. Los casos más recientes atañen a atletas marcados por sus excelentes carreras: Teddy Tamgho y Yelena Lashmanova. Ambos, campeones mundiales en la última al aire libre acaecida en Moscú, tienen en su haber una trayectoria de éxito. Sobre todo la “flacucha”; líder en las últimas lides del “enrarecido” equipo de marcha de Rusia y cuya revelación, al igual que cuando el nefasto tema tocó a Verónica Campbell, me han dejado con el mundo, patas arriba por varios minutos. Sin mayor dilación, reproduzco fragmentos  y recomiendo el comentario de un amigo, el español Ángel Cruz, que como siempre ha sido magistral en sus consideraciones al respecto: Lashmanova, dopaje y cáncer de hígado, lengua, ovarios, estómago…

 

Teddy Tamgho, oro en triple salto en Moscú 2013, que ha sido condenado a un año de inactividad por no acudir a tres requerimientos para pasar controles fuera de competición, y la rusa Lashmanova, que además de campeona mundial en esa misma edición de Moscú 2013, fue oro olímpico el año anterior en Londres. A Tamgho le correspondían dos años de sanción, pero también se le ha rebajado porque Francia estima que no actuó deliberadamente.

El caso de Lashmanova puede complicar bastante las cosas a la federación rusa, porque el australiano Jared Tallent, uno de los marchadores más completos de los últimos tiempos (dos platas y un bronce olímpicos y dos bronces mundialistas), ha solicitado una investigación de la Federación Internacional sobre la actuación de Viktor Chegin, entrenador ruso que tiene en su haber no pocas medallas internacionales, pero que ensucia ese palmarés con dieciséis casos positivos de dopaje. Muchos, ¿no?

Sergey Bubka, ucraniano, vicepresidente de la IAAF y todavía plusmarquista mundial de pértiga al aire libre, ha confirmado que se investigará. Entre aquellos que sufrieron castigo está Sergey Morozov, campeón mundial juvenil en 2005 y júnior en 2007, y mejor marca mundial en 20 kilómetros, con 1h 16:43, hecho en Saransk (Rusia) el 8 de  junio de 2008… pero sin control antidopaje. Por eso mismo, el registro no fue aceptado. Poco después, el 29 de julio de ese mismo año, dio positivo con EPO. Como repitió el delito cuatro años más tarde, fue condenado a perpetuidad… aunque, según parece tiene responsabilidades técnicas en la Federación Rusa. Todo muy sorprendente.

Más aún: el récord mundial de esos 20 kilómetros lo tiene oficialmente el también ruso Vladimir Kanaykin (1h 17:16 en Saransk, en 2007)… que también fue descalificado en su día por uso de EPO.

Marcha rusa y Saransk: palabras que se repiten incesantemente a propósito del dopaje. Saransk es el más importante centro de entrenamiento de marchadores, por el que pasa toda la élite del inmenso país euroasiático. Por cierto, que la marcha rusa está impregnada de positivos en atletas de superélite: Sergey Morozov, Vladimir Kanaykin, Valeriy Borchin, Viktor Burayev, German Skurygin, Alexsey Voyevodin, Igor Yerokhin…  Mucho, demasiado, aunque siempre es demasiado.

Y el último caso, el de Yelena Lashmanova. Una mujer de 22 años, campeona olímpica y oro en la Copa del mundo de 2012, campeona mundial en 2013; campeona mundial júnior en 2010 y europea en 2011 y oro mundial juvenil en 2009. Y plusmarquista del mundo en 20 kilómetros marcha. Todo un historial, desde luego y que ha dado positivo con algo llamado GW501516 que, según la revista New Scientist, aumentó la resistencia al esfuerzo en los ratones a los que fue administrada, pero también “aumentó rápidamente los cánceres de múltiples órganos, que incluyen el hígado, vejiga, estómago, piel, tiroides, lengua, testículos, ovarios, útero…”.

La AMA advirtió de su peligrosidad. Oficialmente no se comercializa, pero, evidentemente, puede comprarse, porque Lashmanova la tenía en su organismo.

Curioso, la marchadora rusa nació en Saransk, siempre Saransk, y se entrena con Viktor Chegin. Y anecdótico: ¡Estudia biología!

 

Aquí termina Ángel, dejando muchas interrogantes y generando todas esas dudas propias de un universo atlético lamentablemente manchado como el contemporáneo . Antes de Lashmanova, una mujer, rusa, era dueña de los designios en la marcha femenina: Olga Kaniskina. Otra chica hecha en Saransk que ganó prácticamente siempre que marchó por un objetivo importante desde 2007 hasta que  en 2012, en la Copa Mundial de Marcha y en Londres, precisamente, ante Lashmanova. Olga es, ante mis ojos una deportista fantástica, sobre todo por esa capacidad psicológica que le permitía aventurarse, siempre, a dominar desde muy temprano y hasta el final, cada circuito. Mas, ahora, sin desterrar del todo la imagen victoriosa que siempre regaló esta chica de menuda silueta, me pregunto: ¿acaso  Kaniskina tampoco fue real?

¿Cómo lo ven?

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