Deporte cubano Por René Navarro Arbelo/Tomado de su perfil de Facebook

Soy de los que pienso, como mucha gente amiga de larga trayectoria vinculada al sistema deportivo desde hace más de medio siglo, que el desplome del alto rendimiento tiene que ver directamente con el trabajo desde el nivel de base. Si carecemos de instalaciones, recursos materiales, desinterés de los profesores, entrenadores o masters en las escuelas y ausencia de un riguroso calendario, de qué manera podremos promover entonces verdaderos talentos para las EIDE ?

Si en el siglo anterior escribíamos que el 90 por ciento o un número mayor de nuestros atletas a unos Centroamericanos, Panamericanos o Juegos Olímpicos procedían del gran movimiento escolar, hoy a lo mejor podemos repetir lo mismo… pero … la diferencia es notoria. Hay que ver los pobres resultados de la mayoría y los contados que avanzan a posiciones sobresalientes. Se nos acabaron los Juantorena, Iván Pedroso, Javier Sotomayor, María Caridad Colón, Ana Fidelia Quirot, Mireya Luis, Regla Torres, Rodolfo Falcón, Ruperto Herrera, Miguel Calderón, Alejandro Urgellés o Leonor Borrell, por solo citar algunos nombres históricos. La relación de los grandes se haría interminable en el anterior siglo, pero en el actual esa lista decreció alarmantemente. Cierto es que son tiempos diferentes invadidos por el profesionalismo y los patrocinadores. El deporte en el mundo es cada día un mayor negocio y los rivales de clase que enfrentamos hacen su vida en clubes, ligas u organizaciones que tienen sus ventajas.

No creo que insertarnos en ese complejo contexto resuelva completamente los ingentes tropiezos de nuestro deporte de hoy. Primero debemos observar con luz larga cuántos y quiénes son los atletas que reúnen las exigencias para dar la talla en el exterior y qué nos devolverán sus “dueños”. Hay experiencias no tan satisfactorias en ese sentido. De aquellos cientos que anteriormente decidieron un día saltar hacia el extranjero, no todos hicieron el grado y triunfaron. Los menos llegaron y sentaron cátedra. La mayoría de ellos hechos en Cuba hace ya varios años.

Convencido estoy que tendremos deportistas de primerísimo nivel dentro del país, si nuestras captaciones de talentos y competencias internas son más SERIAS en todos los sentidos. La dedicación de la gente que imparte conocimientos será decisiva en el futuro. Esa tarea no corresponde a los técnicos de las preselecciones nacionales. Los campeonatos y calendarios no pueden limitarse a unos pocos fines de semana, no, tiene que existir un programa abarcador, sistemático en cada modalidad, que garantice adecuado alojamiento, alimentación y transportación.

Los muy comentados topes en el extranjero – cuando no son invitaciones que cubren todos los gastos por parte de los organizadores – necesitan prioridades en aquellas disciplinas y atletas que se ganaron ese premio por sus convincentes resultados.

Conocemos del empeño diario y la seriedad de nuestros directivos del deporte, pero a veces tengo la impresión de inmovilismo, falta de iniciativa, creatividad y ambiciones de hacer algo diferente en cada rincón del país. Si no existen las instalaciones suficientes, habrá que tomar por asalto las calles o algunos parques. Tal como ha sucedido con los abuelos, la práctica de la actividad física y algunas disciplinas que no exigen cuantiosos recursos, hay que acercarlas a los vecindarios y barrios. Creo, en fin, que si aspiramos a crecer en el número de verdaderos talentos, debemos revolucionar nuestro quehacer desde abajo.

 

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