Voleibol Liga Nacional Ayer en twitter hablábamos de béisbol, del profesionalismo, de la Serie del Caribe y de los retos que tiene por delante el deporte cubano para asegurarse un espacio en la élite mundial. Hoy, propongo, que hablemos de voleibol, al parecer predestinado a rendir culto a lo absurdo, a lo inconcebible, a lo intolerable…

El voleibol, que pasa prácticamente desapercibido en nuestros medios pese a que por estos días ha estado inmerso en la disputa de su campeonato nacional donde Matanzas se ha proclamado Equipo Campeón en la  rama masculina.

Según Jit.cu (por intermedio de la información que siempre proporciona la colega Lisset Ricardo y la colaboración oportuna de los medios de las provincias anfitrionas) el equipo se mostró arrollador y terminó con balance de 9 triunfos y un solo revés (28 sets a favor y 10 en contra) seguido por  Santiago de Cuba 5-5 (5-5), La Habana (6-4), Sancti Spíritus (5-5), Villa Clara (4-6) y Camagüey (1-9) pero ese no es el punto; el quid de esta historia es la escasa información que se ha generado sobre el campeonato doméstico de uno de los deportes que fuera insignia en esta isla.

Podríamos tildar de inconcebible esta falta de atención pero, el solo hecho de haber atestiguado la debacle de esta especialidad casi que nos vuelve inmunes. Sin embargo, fatalismo geográfico aparte (se ha jugado lejos de La Habana) no hay razones coherentes que valgan para justificar la poca repercusión ya que es un evento que, sobre todo en los tiempos que se viven,  debió reseñarse con empeño. Mas, sucedió lo contrario. Es como si nos hubiésemos confabulado todos para condenarlo al olvido; convertidos en cómplices  de su muerte; esa que a ratos, algunos se niegan a admitir. El resultado inmediato es que se propaga más la noticia de que Wilfredo León, finalmente, ha salido del país que cualquier detalle asociado a los  partidos en cuestión y lo peor es que con cada minuto que pasa cuesta más trabajo hasta pensar en que podría ser de otra manera.

El voleibol es una de las disciplinas que con mayor fuerza  ha recibido los embates de esos “demonios” –léase, por ejemplo, ausencia de resultados de nivel, visible desmotivación y/o pérdida masiva de efectivos en las preselecciones nacionales- que agobian al deporte cubano. Es, probablemente, la modalidad que más estrepitosamente ha caído. Con dolor en el alma, y lo digo con total honestidad porque nací y crecí bajo la influencia de los espectaculares pasajes escritos  por las Morenas del Caribe y compañía, hay que admitir que el voleibol cubano anda cercano a firmar su desaparición. Situación harto difícil de tolerar, sobre todo cuando se piensa en prestigio acumulado tras la estela de triunfos que consiguió nuestra isla con colofón en el enorme mérito de ese triplete de títulos olímpicos consecutivos que ahora Brasil amenaza y que, por lo visto, estamos condenados a entregar sin presentar batalla ya que la realidad indica que si seguimos por donde vamos, es una utopía pensar en clasificarse para Rio 2016. Por cierto, que las damas también andan envueltas en su lid nacional; en este apartado la porfía es entre las selecciones de Capitalinas y Centrales, enfrascadas en asegurar su presencia en la disputa del Play Off entre el 5 y el 7 de febrero, en la Escuela Nacional, en La Habana. Una final nacional en la Escuela de Voleibol, como es de suponer dado que las condiciones del escenario así lo disponen, condenada a la ausencia de público….

Aparejado a ello, crece la presencia cubana en el panorama internacional del deporte de la malla alta. Y es que ahí fuera hay decenas de jugadores (en ambos sexos) nacidos y formados bajo los cánones de la Escuela Cubana de Voleibol (de las mejores del mundo, no lo dude nadie) que son estrellas en sus ligas y pilares de sus respectivos equipos. Así Cuba, aunque a nivel de selección nacional ha perdido los papeles, sostiene su legado a golpe de una calidad incuestionable que deja sus huellas desde Estados Unidos hasta Indonesia, pasando por Rusia, China, España, Corea del Sur, Kazakjastan, Rumanía, Suiza, Italia, México, Alemania, Serbia, Azerbaijan, Polonia, Portugal, Brasil, Turquía, Puerto Rico, Japón, Bielorusia, Suecia y Hungría.

Queda claro que algo hay qué hacer, y rápido, pero la realidad dista de lo que la razón impone. Aquí solo observamos como  el tiempo se escapa, las bajas aumentan y las determinaciones, esas que urgen, brillan por su ausencia….
¿Ustedes qué piensan?

 

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