yanelis SantosEspectaculares Morenas del Caribe… ¿la debacle? (IV): Yanelis Santos Allegne

Por Lilian Cid Escalona, Maite López y Andy Bermellón/Cubahora

Armadora de posición, destacó sobre todo por su potente servicio, una cualidad que la llevó a ganar los galardones individuales en eventos de primer nivel como la Copa del Mundo de 2007, Torneo Volley Masters de Montreux en 2007, los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y la Copa Panamericana de 2012. Recordada también, y para siempre, por aquella acción de ataque que dio el punto final y la medalla de oro para Cuba durante los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro 2007.

Pero Yanelis, como parte de su generación, anda lejos del Caribe. Tras la temporada de 2012 puso fin a su compromiso con la selección cubana y ahora explora nuevos horizontes en Europa. Desde Serbia, la otrora dueña del número 2, accedió a conversar de sus inicios y experiencias, de la situación actual del voleibol cubano y de las razones que la llevaron a optar por retirarse.

—¿Cómo fueron tus inicios?

—Llegué al Cerro Pelado proveniente de los juegos escolares, que eran el principal espacio para las captaciones. Comencé en septiembre del año 1998, con 12 años de edad, y en enero del 2001 me llamaron para formar parte de la preselección nacional de 24 jugadoras.

Cuando ingreso al Equipo Nacional, casi todas las jugadoras de experiencia se estaban retirando, unas por lesiones y otras porque ya deseaban formar una familia. Esto determinó que el inicio fuese muy duro, pues aunque aún no era titular, sí estaba dentro de las 12 jugadoras del equipo. Éramos todas muy jóvenes, con mucha inexperiencia todavía y te confieso que no le ganábamos a nadie, pese a que ya destacaban Nancy Carrillo y Rosir Calderón, unidas a Yumilka, Zoila y Marta —las tres con mayor experiencia dentro de la selección nacional— que desde el principio no dudaron en echarse el peso del equipo encima.

A principios del 2004 fue que comenzamos a levantar y estabilizar el nivel, siempre apoyadas en la conducción de entrenadores como Eugenio, Luis Felipe Calderón, Jorge Garbey e Idalberto Valdés, quienes conformaban el colectivo técnico en aquel entonces. También porque teníamos la responsabilidad y el compromiso de mantener en alto el nombre de Cuba, como ya lo habían hecho las anteriores Morenas del Caribe.

—Durante esta última década, el equipo sufrió varios cambios generacionales, el más marcado desde 2009, cuando comenzó un retroceso que podría tildarse de definitivo en la selección nacional.

—Ese fue el período más crítico y creo que el más duro para todas las que vimos al equipo Cuba victorioso. La captación se flexibilizó mucho y me parece que en ello radicó unos de los puntos críticos de los cambios generacionales. Entre 2002-2003 las captaciones se regían por el patrón de las antiguas jugadoras y al menos había que dominar los principales elementos técnicos. Después no sé qué ocurrió. Nos sentábamos a er las chicas nuevas y nos preguntábamos cómo era posible que nosotras para entrar al equipo tuviéramos que hacer de tripas corazón y ahora solo había que tener estatura y alguna perspectiva de desarrollo.

Influyeron también muchas cosas, entre ellas, las facilidades materiales no incentivaban a las nuevas a mostrar entrega en los partidos.En nuestros tiempos entrenábamos con muy poco: usábamos ropa Batos y tocábamos el terreno cuando el equipo nacional estaba de viaje o en la noche. Mucha pista, pesas y cajón —las jugadoras de mi época sabrán de qué estoy hablando—. Luego las niñas nuevas entrenaban con tenis y ropa Adidas, con horario de tabloncillo. Muchas pensaron y las escuché decir: “Para qué me voy a esforzar si yo tengo lo mismo que la del equipo nacional. ¿Que no viajo?, no importa, ya me tocará cuando ellas se vayan del equipo”.

En lo personal influyeron, además, la pérdida de los profesores Calderón y Antonio Perdomo, la salida de Eugenio junto a Garbey del terreno y la no inserción a tiempo de Regla dentro de ese colectivo de entrenadores. Seguro, el voleibol femenino cubano fuera otro, no quiero decir que los que conforman el colectivo de entrenadores actualmente sean malos, pero la calidad se impone y al voleibol femenino hay que saber trabajarlo.

—¿Cómo ves el momento que vive el voleibol hoy? ¿Es posible recuperar posiciones a nivel internacional?

—La situación del voleibol cubano es triste y difícil de creer. Posiblemente haya oportunidades de regresar a la élite, pero solo si avanzamos a la par del mundo ya que la calidad de nuestro voleibol está probada. Ahora, hay que abrirse a nuevas variantes y también recuperarnos en lo interno, lo cual lleva mucho entrenamiento, mucho sacrificio, mucho interés y deseos y sobre todas las cosas; echarlo adelante con personas que sientan mucho amor por el voleibol.

—¿Causas de tantas bajas?

—Cada jugadora tendría sus motivos específicos, pero el sentimiento común era la desilusión, la desmotivación…

—Recuerdos…

—Tengo muchos recuerdos buenos y agradezco al voleibol cubano todo, porque allí crecí, maduré, me fortalecí y aprendí mucho. De las victorias y de las derrotas siempre se aprende, y tantos años en la selección me dejaron lecciones para toda la vida. El momento más especial, sin dudas, la victoria de Río 2007 en los Juegos Panamericanos.

—El momento más difícil…

—Tomar la decisión de decir hasta aquí.

—¿Por qué la decisión de retirarte?

—Me retiré porque tengo planes en la vida y un futuro por el que quiero luchar. No fui una santa, cometí indisciplinas, fui fresca, vaga…; pero siempre di todo de mí sobre el terreno. Amo el voleibol y amo mi equipo pero tuve que decir hasta aquí.

—¿Qué le depara el futuro a Yanelis Santos?

—Voleibol, voleibol y más voleibol. Anhelo formar una familia pero primero quiero volver a jugar voleibol.

—¿Regresarías al “Cuba”?

—Sin dudas, por mi pueblo, mi familia, mis amigos y mis fans estaré siempre disponible para el “Cuba”.

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