kinde Por Abel Castillo Noriega.

La historia del beisbol tiene entre sus leyendas a jugadores que han sobresalido no sólo en el terreno de juego, sino también como seres humanos. El mayor jonronero de la pelota cubana -Orestes Kindelán Olivares –continúa siendo fiel a Cuba, así como también al deporte revolucionario, al cual con orgullo, expresa, “nunca defraudará porque dentro de esa disciplina alcanzó sus mayores éxitos”.

El Tambor Mayor es uno de los mejores peloteros que ha pasado por nuestras Series Nacionales, no sólo por su modestia y sencillez, sino también por comparecer entre los 10 primeros jugadores en varios de los departamentos ofensivos del béisbol revolucionario. El acreditado como “El “Cañón del Central Dos Ríos”, es uno de los peloteros más admirados de nuestro país, tanto por su fortaleza física como por su fuerza mental que lo llevó a superar todo lo que se propuso dentro de un terreno de pelota.

El destacado pelotero abordó en una entrevista para Deporcuba, importantes aspectos acerca de su vida y los complejos quehaceres dentro de este deporte.

¿Pensó siempre ser pelotero?

En realidad, en un principio yo nunca fui fanático a jugar a la pelota. Siempre fueron reconocidas mis condiciones físicas y naturales para alcanzar resultados en este deporte. Practicaba lo normal y diría yo que eso es parte de lo que nace con los atletas, porque yo nunca fui de entrenar mucho.

¿Cómo recuerda su debut en Series Nacionales?

Recuerdo que fue en el “Guillermón Moncada”, contra Ciego de Ávila. En realidad nunca sentí tanta presión en lo que era la pelota, lo que pensaba era que podía jugar y tratar de hacerlo bien para seguir en el equipo.

¿En qué se parece este equipo Santiago de Cuba al que usted jugaba?

Lo principal, es el deseo de ganar que ellos siempre tienen, además de que son jóvenes que han formado un equipo con elevado espíritu competitivo y deportivo.

¿Cuál ha sido el entrenador que lo ha marcado como deportista?

Mario Ferrer, quien ha sido el entrenador que ha estado más tiempo conmigo, ya que venimos juntos desde la categoría escolar hasta el equipo Santiago de Cuba. Más tarde tuve la posibilidad de estar junto con él en el equipo nacional.

¿Influyó tu admiración por Mario Ferrer a que te decidieras a ser entrenador?

Después de una fructífera carrera de tantos años -21 temporadas como atleta- normalmente siempre queda el amor y los deseos de continuar en el oficio. Al regreso de mi participación como jugador en la Liga Japonesa, me propusieron ser entrenador del equipo Santiago de Cuba. Acepté ya que siempre soñé con la idea de transmitirle mis experiencias y conocimientos a los jóvenes valores.

¿Se le quedó algo por hacer en el béisbol activo?

En realidad no. Muchos por ahí siempre me preguntan por qué no llegué a 500 jonrones. Pienso que solamente por 13 puntos no alcancé esa anhelada cifra.

¿Cómo se define Kindelán?

Como una persona normal, amigo de los amigos, trato bien a quien me trata bien. A veces me molesto con los que piensan que los peloteros son cualquier cosa, que miren que este oficio es como nuestro trabajo, además, que nos respeten porque es lo que hacemos el año entero.

¿Qué ha representado para Kindelán ser seleccionado entre los mejores atletas del Siglo XX en Cuba?

Es una satisfacción muy grande entre tantos atletas salir electo, ya que a veces uno no mira las cosas que hace. Es una condición muy grande no sólo para mí, sino para todos los seleccionados.

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