marticuadro

Por Abel Castillo Noriega (anoriega@uci.cu)

El tema del deporte dentro del periodismo martiano es uno de los aspectos más interesantes y menos conocidos del quehacer periodístico del más universal de los cubanos. En sus crónicas aparecen acertados comentarios sobre la actividad deportiva que ocupó grandes espacios en la prensa de la época.

Los deportes citados por José Martí en sus crónicas y artículos, van desde el boxeo, atletismo; béisbol, fútbol americano, patinaje artístico sobre hielo, remo, vela, polo y ajedrez.

Martí fue un gran conocedor del deporte de las 64 casillas y muestra significativa de ello es la referencia que hizo en la “Revista Universal”, del 20 de julio de 1876, acerca de la publicación del primer número de la revista “La Estrategia Mexicana”.

«Están enhorabuena los discípulos de La Bourdonnais y Stauton. Según sabemos, desde el próximo domingo comenzará a ver luz pública en esta capital un periódico que se ocupará únicamente de ajedrez y saldrá del establecimiento tipográfico de San José de Gracia.¨

En una crónica publicada por el periódico La Opinión Nacional de Caracas, el 4 de marzo de 1882, titulada “Una pelea de premio”, Martí calificó al boxeo como “una cosa brutal, vacía de hermosura y de nobleza”. Y en otra parte del texto añadió: “aquí los hombres se embisten como toros, apuestan a la fuerza de su testuz, se muerden y se desgarran en la pelea, y van cubiertos de sangre, despobladas las encías, magulladas las frentes, descarnados los nudos de las manos, bamboleando y cayendo, a recibir entre la turba que vocea y echa al aire los sombreros…”

El Apóstol subraya que al concebir el boxeo bajo estas concepciones lo único que se alcanza es a sacar a relucir en el hombre sus instintos animales. Para él el verdadero mérito de la actividad deportiva radica en sacar a flote los rasgos humanos del individuo que contribuyan a su crecimiento físico e intelectual.

El fútbol americano también recibió la crítica de Martí. Acerca de un partido entre los colegios de Yale y Princenton, escribió en “La Nación” de Buenos Aires, el 11 de enero de 1885:

“Debajo de mis ventanas pasa ahora, en una ambulancia, en trozos, unidos apenas por un resto de ánima el capitán de uno de los bandos de jugadores de pelota de pies… A las dos comenzó el juego: las seis no era aún terminado…Se asen por las quijadas: se oprimen las gargantas: se buscan las entrañas, como para sacárselas del cuerpo: resuenan como duelas de caja rota, los huesos de los pechos. Se patean, se cocean, se desgarran… Agoniza en la arena, y lo sacan en brazos. El juego sigue, y el vítor, y el aplaudir de las mujeres. A otro le cuelga el brazo dislocado. A otros les corre la sangre por los rostros.”

Por otro lado en la crónica “Carta de Nueva York. Los bárbaros caminadores”, que apareció en el diario La opinión de Caracas el 22 de marzo de 1882, Martí reflexiona sobre esta actividad deportiva.

Relata que la caminata no está sujeta a reglas, se hace el recorrido a cualquier hora del día o de la noche, no importa el cansancio de los deportistas, no importa sus estado mental ni físico, solo importa que camine sin tregua en medio de los hurras estruendosos de millares de hombres y mujeres que disfrutan el sufrimiento de esos hombres, que en lugar de transitar hacia un estado mental o moral elevado propio de la satisfacción que provoca el ejercicio físico, transitan hacia un retroceso del hombre al bruto, hacia su deshumanización.

Realizó numerosos trabajos dedicados a reflexionar sobre el desarrollo del deporte norteamericano en los cuales hace un análisis de la actividad físico-deportiva de esa época erigiéndose en defensa del amateurismo y de la actitud leal en los enfrentamientos. Criticó en sus crónicas los rasgos del deporte profesional y dejó sentado que concebía la actividad deportiva como algo limpio y honorable, lo cual quedó expresado en estas palabras que al respecto dijo: “la mente ha de ser bien nutrida, pero se ha de ver de dar, con el desarrollo del cuerpo, buena casa a la mente” (Obras Completas, t. 23, 1978: 171).

Hago mías las palabras de la profesora e investigadora Alina Bestard Revilla cuando expresa que muchos de los resultados positivos que exhibe actualmente la escuela deportiva cubana encuentran su sustento en los fundamentos martianos.

El hombre de la Edad de Oro incursionó en casi todos los géneros literarios: la poesía, la crítica literaria, la narrativa, el ensayo y el periodismo. En este último se destacó por la agudeza de pensamiento, por la claridad y valentía al emitir sus opiniones, por su lucidez y honestidad intelectuales al abordar diversos temas de interés. Desarrolló un conjunto de pensamientos que me permiten afirmar que por la seriedad del tratamiento temático, la novedad de los mismos para su época y lo recurrente del tema en su periodismo puede ser considerado uno de los precursores del periodismo deportivo cubano.

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