150921828Armstrong Especial para Cubahora

Tremenda semanita la que ha tenido el ciclismo y el deporte en general.  Con Lance Armstrong a la carga, ha quedado poco espacio en primera fila para el resto de  los -tristemente- célebres casos de dopaje que hasta su confesión ocupaban los planos estelares en el listado de escándalos de mayor trascendencia.

Y es que ahora mismo, la llamada “era de los esteroides” que marcó  al béisbol profesional de los Estados Unidos tras comprobarse que en la  espectacularidad  de la “Gran Carpa” coexistían componentes de ilegalidad y en la cual muchas de sus estrellas , Roger Clement y Barry Bonds de por medio, quedaron eclipsadas por el uso de sustancias estimulantes, o  el sonado asunto de la también norteamericana  Marion Jones (atletismo) se ven como niños ante el terremoto de un Armstrong que admitió toda culpa e incluso más.

Lance  es, o tal vez lo correcto sea decir era,  todo un estandarte en lo que a fuerza de voluntad y sacrificio, se refiere. Una suerte de ícono para los millones que confían en que en este mundo no hay imposibles. En fin, un tipo de esos que rebosan argumentos para sustentar todo un imperio de seguidores.  Un cuadro de cáncer testicular con metástasis en los pulmones y el cerebro lo puso entre la vida y la muerte allá por 1996.   Sin embargo,  el tejano (oriundo Austin, Texas, 18 de septiembre de 1971)  se escapó de las garras del mítico Hades (Dios del inframundo en la mitología griega) para renacer tanto en la vida como en el deporte.  Sus logros post-cáncer dejaban a todos atónitos, y fue construyendo una leyenda que incluyó, como el mayor botín para la “perseverancia”; la conquista de siete títulos al hilo en el afamado giro “Tour de Francia”, entre 1999 y 2005.

Por lo increíble de la hazaña, tuvo que enfrentar múltiples acusaciones de dopaje; situaciones que esquivó con sagacidad y aparente nobleza de principios. Pero su “ cóctel de EPO (Eritropoyetina), transfusiones de sangre y testosterona” fue demasiado y a la larga no consiguió burlar ala Agencia Anti-Doping de los Estados Unidos (USADA por sus siglas en inglés). En junio de 2012 fue acusado de dopaje sistemático, sanción que ratificóla Unión CiclísticaInternacional (UCI) y por lo que fue despojado de todos los títulos del Tour, de la medalla de bronce olímpica que ganó en Sydney  y  suspendido de por vida.

El iron man del pedal mundial quedó al descubierto, confirmando su culpa en una  entrevista que ofreciera a Oprah Winfrei el pasado 17 de enero con la que le puso el pecho a las “balas” y al planeta patas arriba.  Claro, en  ningún momento renunció a su carácter de rebelde, y su discurso nunca estuvo exento su egocentrismo característico  por aquello de saberse un sobreviviente. Su alegato consiguió calificativos de brutal, y evocó la ira de un público que no perdona frases como “En mi opinión era parte de mi trabajo» o «Es imposible ganar siete Tours de Francia si no me hubiese dopado”.

Así, con medio mundo aun boquiabierto o “patidifuso “, para citar a José María Odriozola, presidente dela Federaciónde Atletismo Español (una de las que no escapa de este mal) la historia de Armstrong ofrece el argumento perfecto para crear un éxito taquillero. Una historia que por real, no deja de seguir un espléndido guión.  Hollywood,  lo sabe y para cuando ponía las frases finales de este comentario ya la red aguzaba el notición de que Paramount (Paramount Pictures) ha puesto varias manos en la obra de rodar la película de Lance Armstrong: un sujeto, americano, que fue de la vida a la muerte, de la muerte a la cúspide y de la cúspide a perpetrar su propia pena de muerte…

Lo peor de todo es que Armstrong, que no es el primero, tampoco será el último mito que caiga de esta manera. Cada día aparecen pistas que conducen a desenmascarar nuevos casos de deportistas que toman el camino más oscuro para llegar a la gloria. Huellas que clavan la duda ante cualquier resultado y amenazan con aniquilar todo deseo de que ese play true que impulsa la World Anti-Doping Agency (WADA) llegue a ser algo más que lo que es hoy, el slogan en el cabezal de su Web oficial.

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