juantorena--2012-06-13 Cuentan que su primer test, pactado a 500m, solo dejó 1 minuto y 7 segundos como saldo. Pero Zygmunt Zabierzowski (entonces jefe de entrenadores del equipo cubano de atletismo), con un sexto sentido puesto en el intento, se empeñó en convencer a aquel espigado santiaguero de apellido Juantorena para que revertiera su talento sobre las pistas en lugar del baloncesto, que era lo que solía practicar. El polaco, cual viejo zorro en el mundillo del campo y pista, sabía que Alberto tenía mucho que lograr con sus piernas.

 

Al cabo de un año los resultados comenzaron a aflorar. Alberto Juantorena consiguió las marcas para debutar en el escenario olímpico de Múnich 1972 y allí quedó a las puertas de la final de 400 metros tras quebrar el récord cubano en las preliminares (45.95s) y conseguir otro registro inferior a 46 segundos en la ronda de cuartos de final. Su consagración llegó en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976, donde ganó el oro en 800m y 400m. Un hecho sin precedentes en la historia del Deporte Rey hasta ese minuto y una hazaña que, hasta hoy, nadie ha podido repetir.

“El elegante de las pistas”, volvió a refrendar el sui generis doblete en la Copa del Mundo de Düsseldorf (antigua República Federal de Alemania) en 1977 e igualmente ganó metales a nivel panamericano y en el Juegos mundiales universitarios. Fue recordista del mundo para los 800m, registro que mejoró dos veces en su carrera.

Las lesiones se interpusieron en su vida deportiva y Juantorena fue cediendo terreno. Fue perdiendo, como él mismo declarara, esa segunda velocidad que lo hacía desplegar una potencia inigualable en los metros finales de cada carrera. Su última gran incursión internacional se enmarca en los Mundiales de Helsinki de 1983, donde tras pasar la primera ronda de los 800 metros, sufrió una lesión en un pie y no pudo seguir compitiendo.

Desde su retiro, y hasta la actualidad, se ha desempeñado en diferentes cargos vinculados al deporte en Cuba. Actualmente funge como Vicepresidente del INDER (Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación) y presidente de la Federación Cubana de Atletismo. Es también miembro del Comité Olímpico Internacional.

Por estos días, “El elegante” pide pista y su nombre vuelve a ocupar lugares en la prensa pues durante acaba de ser exaltado al Salón de la Fama del Atletismo mundial, las celebraciones por el Centenario de la IAAF. “El Caballo”, como también se le conoce, fue honrado como parte del primer grupo de 24 legendarios atletas que pasan a formar parte de la mencionada distinción.

El recuerdo obligado de su excelso paso por las pistas del mundo adquiere protagonismo en el día de hoy, cuando arriba a su sexagésimo segundo aniversario de vida. Y es que el 3 de diciembre de 1950, nació en Santiago de Cuba este muchacho, que pese a haber llegado tarde al atletismo (21 años) no tuvo problemas, dada su clase, para dejar su huella indeleble y convertirse en un atleta excepcional.

Así Diciembre, que no es un mes pródigo en lo que a marcas y sucesos atléticos se refiere, encuentra en su nacimiento una pauta. Un hito compartido con la celebración de la Jornada de fundación del atletismo en Cuba. Hecho que tiene su origen en la celebración de la primera competencia oficial del deporte Rey en esta isla, el 3 de diciembre de 1905 en los predios de lo que es hoy, el Hospital América Arias en El Vedado.

 

Especial para Cubahora

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