clasico mundial bas En el mundo de los aficionados al béisbol, todos hablan del Clásico, y el Clásico, a su vez, motiva a casi todos los que, desde el terreno, son elegibles para representar a su país.

Cuba, cuna de profundas pasiones beisboleras, no es excepción. Más allá de la recién estrenada quincuagésimo segunda Serie Nacional, es el III Clásico Mundial el suceso que se roba la expectativa de los millones que aquí siguen el deporte de las bolas y los strikes.

Será la tercera vez que la selección nacional de la mayor de las Antillas se alista en semejante terreno de batallas, y aunque ya fuimos subcampeones de la primera edición, la meta para esta es devolverle la alegría a un pueblo que ha visto caer una y otra vez la coraza de invencibilidad que abrigaba a los caribeños en el mundo. Pero claro, esta no es tarea fácil.

El evento que se avecina se ha convertido en el suceso internacional más importante del Béisbol a nivel mundial y, con el anunció reciente de que el ganador será acreedor de la condición de Campeón del Mundo, la atención crece.

En días pasados terminó la fase preliminar, válida para completar las 16 naciones que, agrupadas en cuatro pools rivalizarán en pos de avanzar hasta la gran final, anunciada para definirse entre el 17 y el 19 Marzo en San Francisco (AT&T Park), Estados Unidos.

Los invitados que completan a la fiesta son los equipos representativos de España, Canadá, Taipei de China y Brasil. Este último, el eléctrico del cuento; se clasificó como ganador invicto en un grupo donde se incluían además los elencos de Panamá, Nicaragua y Colombia. Dueñas todas –a priori-, de mayores opciones dado su roster y tradición.

Cuba, por su parte, comenzará su bregar en Asia. El conjunto que dirigirá Víctor Mesa tiene pactado un inicio asiático. En la primera parada hacia el sueño final, comparte papeles con China, España y Japón, en el grupo A que jugará en el Yahoo Dome de Fukuoka. Las acciones en tierra nipona comenzarán el próximo 2 de marzo.

Se jugará igualmente en Taichung, Taiwan, San Juan, Puerto Rico y en Phoenix, Arizona.

Las dos selecciones que avancen en cada uno de los grupos, rivalizarán en la segunda fase, programada para dos sedes: el Tokio Dome (Japón) y el Marlins Park , (Miami, EEUU) entre el 8-16 de marzo.

Si Cuba, como se espera, rebasa la primera prueba, entonces estará enrolada en una agrupación que, tentativamente debe incluir a Corea -a todas luces favorito para ganar el grupo B- y a cualquiera de los otros tres teams que conforman esa llave –léase Taipei de China, Holanda y Australia-. Sin embargo, las alternativas no son tan fáciles como tal vez parecen al verse dibujadas en un análisis periodístico previo pues estas tres naciones que comparten llave con los coreanos del sur están aptas y capacitadas para disputar los cupos de tú a tú, sin complejos.

Como se observa, el camino es áspero y complicado. En lo que a nuestra selección respecta, está obligada a reencontrarse con el madero; ese que tanto ha pesado en los últimos tiempos. Sobre todo cuando hemos tenido que enfrentar el pitcheo de ojos rasgados. El mismo que, “casualmente”, Estados Unidos y los que juegan por el otro lado del organigrama se han quitado de arriba y que a Cuba, por obra y gracia de la organización anunciada, se le viene encima como un vendaval durante su andar por el fuerte torneo beisbolero.

Así, la expectativa es enorme, y ya veremos, serie nacional de por medio, qué nuevas –y ojalá buenas- noticias nos deja el III Clásico Mundial de Béisbol.

 

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