cjornadap EDITORIAL: Hola amigos de Deporcuba…ya estamos de vuelta con el deseo de que todos hayan tenido un hermoso verano…Ahora solo nos queda ponernos a trabajar para recuperar el tiempo perdido. Saludos…

¡Vaya final, la del salto con garrocha para damas en Londres!; claro está, que dicho a esta hora voy a quedar en similar posición que cualquiera de esos a los que le achacan “haber descubierto el agua tibia”.

Es cierto y me justifico con lo justo, problemas tecnológicos me troncharon el deseo de decir. Pero para nada llegaron a prostituir mi carácter y hoy, sin haber pegado un ojo en toda la jornada previa, siento que no tengo otra alternativa que la de tomar la iniciativa y escribir sobre la referida final; no sin antes disculparme por las veintitantas jornadas de retraso con las que escribo….

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¡Salto con garrocha!, ¡Salto con pértiga!, ¡¡¡¿Cuba?!!!…

 
Ya ustedes saben que terminamos con 14 medallas (5 -3- 6) y superamos (con creces) lo hecho en Beijing; sin embargo, nada pudo evitar que el “cubo de agua fría” que se presagiaba para con el atletismo se precipitara sobre nuestras cabezas…
Era un secreto a voces, los números de la temporada no engañan, y así fue, en Londres hubo pocos milagros, por eso regresamos con solo dos medallas (0-1-1) …

 

Pese a  ello, hoy hablaremos de atletismo, de salto con pértiga, un destello de luz que se erigió por encima de la  tormenta para regalarnos una tarde de sosiego y júbilo nacional….

 

¡Salto con garrocha!, ¡Salto con pértiga!, ¡¡¡¿Cuba?!!!…Sí, sí  y 475 veces sí…. salto con pértiga y Cuba. Aunque se torne paradójico,  ahora esta disciplina –hasta hace “días” apenas conocida por los aficionados de este país- se ha tornado un asunto de interés nacional y ha devenido en  fuente de alegría para cada cubano que goza el deporte.
Fue el 6 de agosto, y lo que sigue, es todo lo que les puedo de esa final …..
Permítanme iniciar rememorando que allí  la norteamericana Jennifer Suhr (4.75) se llevó el oro,  nuestra  Yarisley Silva (4.75) se agenció  la plata mientras que la reina Elena Isinbayeva (4.70) completó el podio, en la tercera posición.

 

 

Yarisley Silva

 

Sin prestarle mucha atención a lo que dictan las leyes más elementales de cortesía, voy a empezar por lo del patio….

 

Yarisley Silva,  la más pequeña y  menos  avalada de las tres medallistas. También es la más joven, eso define mucho.  Ella, aunque segunda, fue la que mejor papel jugó allí; no era un lugar en el que muchos pensaron . Pero pasa que Yarisley Silva ha tenido una estabilidad impresionante y Londres, como todo lo que se avecina de ahora en adelante, se trataba de eso, de lograr un rendimiento estable. Así, la pequeña de «vueltabajo»  se creció y firmó su segunda incursión en estas lides con un boleto al Olimpo; demostrando que está esculpida en la madera correcta. Ella dejó sobre la mesa del panorama internacional  credenciales sólidas que la convierten en seria candidata a ese puesto de princesa que por mucho tiempo ha estado vacante en esta disciplina….
Pero bueno, si de resumir su actuación se trata, pienso que Yarita consiguió una  medalla que llega para materializar los resultados que ya se vislumbraban dado su rendimiento.

 

Imagino que más de uno se extrañará de la seguridad con que me refiero a la pinareña; pero, para qué extrañarse, aunque a Londres concurrió lo que más vale y brilla, la persistencia  de la que se hacía preceder nuestra muchacha no podía saldarse de otra manera que con la concreción de un gran resultado en eventos del máximo nivel.

 

Así, a sabiendas de que tenía armas suficientes para luchar, patentó su eclosión con un metal plateado que, visto desde esta parte del mundo,  vale oro:
Lo vale a nivel internacional porque significa la clarinada de que estamos en presencia de una atleta que ya prestigia la especialidad y se anuncia como una de las grandes que habitarán las pistas durante el próximo ciclo olímpico.
Lo vale a nivel nacional porque resultó ser la mejor actuación cubana en el atletismo  bajo los cinco aros de 2012.
Y lo vale a nivel personal  porque sin mucho nervio esta joven cubana consiguió con pulcritud las alturas e igualó su marca de por vida y el récord nacional para asegurarse un cupo en el Olimpo. Esto denota especialmente su seguridad a la hora de competir; es una chica que hace sus marcas a la hora buena y eso es trascendente; en el deporte si bien hay mucho mérito el hacer grandes marcas, también realza,  y mucho, el hacer valer un resultado en el momento correcto. Yarisley da muestras de que sabe cuándo y dónde disparar su mejor bala; este 4.75 solo lo había conseguido una vez; en Guadalajara, México, el pasado año y le valió para derrotar, nada más y nada menos que a Fabiana Murer (Campeona de Daegu 2011 y Doha 2010); para muchos la destinada a ser la nueva reina del salto con pértiga mundial; pero ni tanto…en la cita británica la Murer terminó en decepción; saldó sus intención manifiesta de llegar al podio olímpico con  un performance de escasa valía (4.50m) que la dejó fuera de la final soñada.

 

Pero volvamos a Londres y continuemos con restantes medallistas.

 

 

 

Jennifer Suhr

 

El oro, como se sabe, fue al pecho de la norteamericana Jennifer Suhr  (antes Stuczynski). La muchacha finalmente concretó su primera actuación importante en los últimos tres años (2010-2012) en los que dominó el ranking de la temporada en el mundo. Igualmente,  mejoró su actuación de Beijing donde había sido la subcampeona olímpica con salto de 4.80m. Por las cosas del deporte y….de la vida, esta vez logró cinco centímetros menos  y fue lo justo para encaramarse en la cima del podio. La norteña mereció el metal; fue más segura en cada altura y por la limpieza de su concurso se agenció el anhelado lugar.

 

Su victoria llegó para afianzar un par de “premoniciones” sobre las que se había especulado  de cara a esta final;

 

La primera, con algo de de sentido común puesto en el intento, refería que la campeona sería una de las atletas que se han popularizado como la generación histórica de la garrocha mundial; y así Jennifer, de 30 años, lo patentó que, en lo que al título olímpico se refiere, no hubo relevo generacional.

 

La segunda corriente, un poco más al azar, daba fe de que el oro iría a las vitrinas de una de las dos naciones que han ejercido total hegemonía sobre los títulos olímpicos de esta modalidad. Y,  en efecto, y con permiso de República Checa, China y Australia  grandes precursores y de Alemania y Polonia, dueños de una vasta tradición; han sido Rusia y Estados Unidos, los grandes ganadores y únicos  monarcas en la joven historia de esta disciplina, bajo los cinco aros. En la city del Big Ben, fue Estados Unidos “quien bailó con la más linda” e igualó el botín a dos títulos por bando.

 

Además de Jennifer en esta edición, había vencido Stacy Dragila (con 4.60m) en Sydney 2000, mientras que en Atenas 2004 y Beijing 2008, era la rusa Elena Isinbayeva (con 4.91m y 5.05m, respectivamente) la dueña del lugar de honor.

 

 

 

Yelena Isinbayeva

 

A propósito de Lena, tercera finalmente en Londres…no tengo que confesar que era mi carta de triunfo porque ustedes lo saben, y lo fue hasta que la vi hacer tres nulos en la Parada de Mónaco de la Liga de Diamante. Su mirada no engaña, a dos semanas de la final olímpica esa rusa nunca antes fallo, supe con ello que, a menos que ocurriese un milagro, la pértiga en Londres iba en camino de tener una nueva monarca…..

 

Y no hubo milagros, y sorprendida por la tranquilidad de sus actos  observé como la rusa se inventaba una medalla de bronce que, y dando crédito a sus propias palabras, vale como un oro más.

 

En  entregas anteriores me había referido a la alta capacidad competitiva de esta mujer; pues bien, en Londres dejó otro flashazo. Consiguió un bronce, con poca convicción en su técnica y a costa del “nerviosismo” de otras de mejor desempeño en la actual temporada como la alemana Silke Spielgeburg.

 

Y entonces vino lo contraproducente….la zarina, para muchos aburrida de ganar, no dio crédito a  su “supuesto” descrédito y aunque lloró abrazada a su entrenador pidiendo perdón (siempre que pierde lo hace, pide perdón y mira al cielo porque ha dicho en más de una vez que se siente como un ser que cumple un cometido divino en la tierra, por eso no deja de saltar, porque si le dieron ese don, debe ser capaz de retribuirlo hasta que las fuerzas le acompañen), agradeció las ovaciones y corrió con tal alegría que quien no la conoce (si es que existe algún aficionado al atletismo que conserve la ignorancia  de no haber reparado en su ingenio y figura) jamás habría imaginado que quien celebraba con el pabellón de su Rusia natal entre manos era la misma atleta que ha conseguido 28 récords mundiales, seis títulos en igual nivel así como dos coronas olímpicas acompañadas de la gracia de saberse la única mujer en el mundo que ha ido y conseguido los cinco metros y más…en fin, la mejor de la historia….

 

Pero la historia no gana medallas y su temporada – sin socavar en lo más mínimo la valía de su título mundial de Estambul y el flashazo de genialidad que la hizo ir sobre 5.01m y patentar otro RM-   no mostraba la estabilidad como para “mayorear” en esta ocasión. Más sabe el diablo por viejo que por su condición de amo de las tinieblas, y Yelena a sabiendas de que llegaba muy justa de preparación a Londres; dio autoridad al viejo refrán y  vibró cuando reparó en que,  por tercera vez al hilo, se hacía con un lugar en el podio del evento deportivo más riguroso y cotizado del mundo.

 

¿Su reacción?, incluyó lágrimas; quizás porque fue la primera vez que asistía a una premiación en la que no resonaría  el himno de su país en la instalación (siempre que estuvo en un podio fue para ganar, a excepción de los mundiales de 2003 en París donde fue segunda, por detrás de su camarada Svetlana Feofanova ), luego  regaló sonrisas  a las  que el príncipe de Mónaco (admirador y amigo) y el Presidente de la Federación Rusa de Atletismo agradecieron con un apretón de manos en medio de una ceremonia de agasajo claramente preparada;  en la que ella desde el tercer escaño también repartió besos –como manda su tradición- a un público que la ovacionó en señal de respeto. Y así termino todo…

 

 
¿Las medallistas?, en mi opinión, justas merecedoras de su condición.

 

¿La final?, bien tensa,  interesante y competitiva. Y es que, por primera vez en unos cuantos años,  el público tuvo que preocuparse por quien sería la campeona y no por cuál sería la marca con que ganaría….

 

¿Algún reproche?, (condiciones ambientales aparte) como máximo y  único reclamo que soportaría esta competición sería la referencia a  la discreción de las marcas ganadoras. Un situación que se veía venir pues la encargada de ponerle “la sazón del otro mundo” acudió con casaca de mortal; bien dispuesta a pelear pero claramente desprovista de esos dotes técnicos de antaño que la presentaban como una competidora que dominaba a placer, lograba intimidar y merecía calificativos de invencible…

 

¿Deudas?, Humanas sobre todo y fueron a la cuenta  de muchas de esa generación dorada (que ronda o pasa las tres décadas de vida) que catapultó esta disciplina a los primeros planos de preferencia. Ilustres de la talla de Monica Pyrek  y Svetlana Feofanova no lograron acceder a la fase final, mientras que Fabiana Murer, hacía  lo mismo  para dejar  tendidas las millones de esperanzas que se cifraban en ella. Anna Rogowska, cargó otro tanto al no hacer marcas válidas en la instancia definitiva.

 

La prometedora Holly Bleasdale (20 años y 4.87 de marca personal), no pudo con la presión y con la “localía” y cobró el peso de la novatada con registros (solo 4.45m) bien alejados  de  su notable marca personal conseguida hace muy poco. Por su parte, la germana Silke, también joven pero para nada inexperta erró su estrategia y se quedó sin lugar en un podio para el que no pocos la advirtieron como favorita.

 

¿Entonces?, Londres marca el fin de una generación que necesariamente debe dar paso a otra, también estuvo presente en dicha lid. La pértiga se ha revolucionado y masificado con rapidez,  y aunque las marcas, las grandes marcas, siguen pesando sobre los hombros de Isinbayeva, es un hecho que las competiciones ahora son más reñidas y por tanto, más exigentes. Tanto Pyrek, como Feofanova y Volslak e incluso, Rogowska y Strutz han comenzado a ceder todo su espacio. Para todas ellas, pienso yo, será, en última instancia Moscú 2013, el escenario perfecto para pactar su final.

 

Un escenario que se me antoja igualmente óptimo para otras como Murer, Isinbayeva y Suhr, sin embargo, estas tres, al parecer llevan en su mente objetivos concretos que las ponen a pensar en el próximo ciclo olímpico.

 

Advierto, son deberes sumamente exigentes pero ellas se anuncian como tripulantes de ese buque que desembocará en Rio 2016. Razones tienen, el tema son las fuerzas y la rueda de los años pasando por encima de su humanidad…

 

Fabiana, por ejemplo, será anfitriona y tendrá que resistir (pese a los 35 años ya cumplidos en ese entonces) eso si quiere redimir la  fatídicas incursiones de sus dos olimpiadas precedentes.

 

Suhr irá por defender su título y de ratificarlo (tiene un oro y una plata), se convertiría en la pertiguista más exitosa de estas lides; su gran rival en esta empresa es precisamente Isinbayeva que con dos oros y un bronce hará uso de esa excelsa capacidad de soñar y de no tener límites que siempre la ha acompañado para buscar algo más que engalane su extensa y envidiable hoja de servicios en esta materia.

 

Yo soy del criterio que su decisión anterior de retirarse tras los Mundiales de Moscú era ideal, e incluso,  tengo la esperanza que si alcanza el oro esta lid podría saciar esa sed de victoria que le quedó tras su última incursión olímpica pues sería una ofrenda al país de su corazón que, contradictoriamente, no ha sido testigo de ninguna de sus veintiocho mejores actuaciones históricas; sin embargo, ella ha dicho que seguirá y aunque puede que sea una decisión precipitada, con esta mujer; nunca se sabe…

 

 

 

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