¿Les soy sincera?,  después de conocer los resultados de la clasificación nunca me quedaron dudas de que esto iba a suceder; tuve certeza de que el  resultado de Yamilé Aldama  iba a llegar y con él,  la “obligada” mención de su figura en la Isla.

Ardua tarea porque seguimos arrastrando el  tabú de tragar en seco antes de admitir un resultado de uno de esos tantos atletas que se nos ha marchado. Ojo, no somos los únicos en el mundo a los que nos pasa y es lógico,  pese a las diferencias notables  que existen en muchos indicadores de la sociedad entre Cuba y el resto de los países del tercer mundo, no quedamos exentos de serlo y por ello sufrimos los embates de los más poderosos a diario. Sin embargo creo que en ese orden, en lo que a la pérdida de talentos –sobre todo en el deporte- respecta,  hay opciones que de tomarse podrían surtir un efecto saludable. 

Yamilé Aldama -ganadora de la primera medalla de oro de Gran Bretaña en el Mundial de Estambul – es , en efecto, cubana y se  formó  aquí  como saltadora de muchas cosas. Incursionó en altura, en largo y finalmente triple, especialidad en la que cosechó su primera y única medalla  al aire libre; fue de plata en el Campeonato Mundial de Sevilla en 1999.

Yo tengo  recuerdos de cuando representaba a nuestra Isla, guardo nociones de ella sobre todo de Sydney donde concluyó en la cuarta posición. Antes había sido  sexta en el mundial de 1997.

Yamilé salió de Cuba en 2001 por su matrimonio con un productor de la televisión de Escocia. Para está fecha Mabel Gay  (nacida en 1983) ya se había mostrado como una atleta de posibilidades internacionales y con méritos hechos aunque sus principales lauros habían llegado en las categorías propias de su edad.  Lo mismo ocurría con Yargelis (nacida en 1984) pero competía mayormente en salto de longitud; ella debuta a nivel internacional en el triple durante la temporada de 2005, donde sorprende con su subtítulo en el mundial de Helsinki.

Aldama nació en 1972, con ello aventaja en más de una década de vida a Mabel y Yargelis, quienes comenzaron a despuntar prácticamente cuando ya ella no vivía en la isla, por ello no veo que su salida del país haya sido  resultado de la rivalidad competitiva nacional.

Yamilé Aldama, desde que debutara como medallista en 1999 ha mantenido un rendimiento estable, tiene una mejor marca de por vida de 15.29, lograda en Roma en el año 2003 y que actualmente se reconoce como el récord nacional de Centro América y del Caribe por la IAAF. También posee un 15.28  que actualmente es el récord nacional –y creo que lo será por mucho tiempo- de Sudan. Nacionalidad emergente adoptada como medida para participar en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 ya que para esa fecha aún no le había sido conferida la británica. Ligada a este país africano  obtuvo, además, Plata en el Mundial indoor de 2004 en Budapest  y Bronce en el propio evento de 2006, celebrado en Moscú.

Ausente de las finales de los eventos más importantes entre 2006-2009, regresó en 2011 ya como ciudadana y representante de Gran Bretaña y sus logros han sido una quinta posición en Daegu y el  título de  Estambul en 2012.

Su victoria ha causado  una reacción ensordecedora en la red; por un lado van los que reconocen su mérito como una hazaña debido a su longevidad; Aldama tiene hoy 39 años de edad y se ha proclamado campeona del mundo, visto así hay que aplaudir su consagración y se muestra como un ejemplo de que luchar con convicción por lo que se quiere generalmente arroja el dividendo esperado. Por otro lado van los oportunistas, los que tildan su salto de 14.82 de magnífico y con sabor a gloria porque fue válido para derrotar a las cubanas.

Sus declaraciones al respecto refieren “Más vale tarde que nunca” y es totalmente cierto. A ella, por su victoria, Felicidades.  Mas, su imagen de felicidad absoluta envuelta en la bandera británica es contraproducente  porque -independientemente de sus razones- sigue siendo una saltadora que porta en su técnica los genes de la escuela, de la grandiosa  escuela cubana de triple salto cubano. Pero esta es mi percepción desde este lado del mundo, es lógico que ella se sienta feliz, máxime porque este triunfo le abre las puertas al equipo olímpico.

Lo peor de esto es que Yamilé no será la última o la única que con su resultado nos aventaje o que pretenda títulos por una causa que no sea la nuestra. En Londres habrá más, ya me recordarán ustedes cuando vean apellidos como Santiusty o Grenot en Italia o nombres como el de Luis Felipe Meliz en España . Es el precio que toca pagar ante casos en los que el orgullo de ser cubano deja de ser la  motivación más alta. Casos en los que también tiene parte de implicación lo poco flexibles que, muchas veces, solemos ser.

Por ello pienso que la necesidad de tomar acciones se impone, hay que coger el toro por los cuernos y darle un vuelco a esta situación antes de que se vuelva incontrolable. Advierto –otra vez- que no hacemos nada con  formar y formar para luego –justo cuando debimos recoger los resultados- solo  perder y perder.

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