La saltadora con pértiga rusa Yelena Isinbayeva se llevó la medalla de oro en Estambul 2012 –la única medalla de oro para su país- y consiguió así su cuarta corona en eventos mundiales bajo techo; antes había ganado en Budapest 2004, Moscú 2006 y Valencia 2008.

Hoy en Turquía volvió a dar una lección de clase; 4.80m y un par de saltos bastaron  para ganar el oro y aunque después  el intento de record sobre 5.02 le fue esquivo; no importa. Sus grandes marcas indoor – dígase las que superan los 5m- en contraposición a lo hecho al aire libre nunca han llegado en un campeonato del mundo.

Además, dada su situación actual,  el acceder al título era la clave para firmar su regreso oficial a la senda de los triunfos; un camino que nadie conoce como ella.  Y lo hizo  exactamente igual que otras tantas veces en su carrera. Se le vio segura y alegre. Es la misma de siempre, un poco más curtida por el tiempo, pero la misma que domina a placer y que que gana una y otra vez gracias a sus condiciones técnicas inigualables y que cuando estas le fallan, pues gana también,  porque sabe competir.

Casi cuatro años tuvo que esperar la zarina para que el himno ruso volviera a resonar en su honor. Es algo que clasifica entre las cosas más excepcionales que le suceden en la vida, por ello, con periodicidad llora y con orgullo siente que no hay nada imposible cada vez que el título de estos eventos de máximo nivel va a parar a sus manos.

Siempre lo dije; 2012 es el año olímpico y el año olímpico y Yelena se vuelve una combinación difícil de igualar. Con lo visto hasta hoy, no parece que haya alguien en la tierra con la capacidad de quitarle el sueño de obtener la tercera corona olímpica consecutiva; un hecho  que –según sus propias palabras- la convertiría en una leyenda. Yo creo que ella ya lo es; son 29 años y 28 récords, además de una estela de galardones, distinciones y marcas que incluyen 16 de las 20 mejores de todos los tiempos en esta especialidad.

Sus declaraciones confirman que su meta era el título. Recuperar el galardón mundial que se le escapó en Doha, con ello es muy feliz y enfocada en que ya no siente la presión de hacer los récords dice sentirse realizada con su regreso a lo más alto del podio.

Después de hoy, no habrá más Isinbayeva hasta bien avanzado el verano. Estambul pone fin a su recorrido invernal y volverá a la competencia a finales de junio cuando tome parte en dos o tres eventos antes de Londres, su gran meta de la temporada y la culminación de una carrera olímpica que ha sido excepcional. Ahora nos vamos  -ella y los que la seguimos- a un tiempo de ausencia que siento porque siempre ilusiona verla tejer su recorrido por el aire.  Es muy probable, además que no pocos  medios reflejen su incursión dorada acompañada  de las nubes grises que solo para ella supone la no materialización de una nueva cota mundial. Pero, de qué sirve cuestionar, para qué  presionar, qué más le resta por demostrar…… los 5m son suyos, el cielo es suyo y saben qué, tengo un 85% de seguridad de que el oro, Londres y unas cuantas cosas más serán suyas después de este 6 de agosto para el que se señala la final (los restantes 15 puntos porcentuales se los dejo de  beneficio a factores ajenos a su voluntad que puedan sucederse).

Lo digo sin reparos…a quién le quedan dudas…¡¡the queen is back!!..

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