Hoy me permito otros cinco minutos, dedicados a lo que pienso sobre un par de  cosas sobre las que más se polemiza hoy en Cuba y en el mundo….

El voleibol lleva peso en el asunto; otra vez no habrá Liga en el Coliseo de la Ciudad deportiva. Menudo “paletazo” para una afición que tiene profunda pasión por este deporte.

La noticia es dura, máxime cuando a los -siempre seguidos- cubanos se unirán equipos de la talla de Japón, Serbia y ¡Rusia! ; selecciones que comparten grupo clasificatorio con los nuestros. Toda una titánica labor para la joven selección nacional; que ahora tendrán que enfrentarla en solitario, sin esa  motivación adicional que  siempre supone jugar en casa.

Por otra parte, los del lado de acá nos perderemos el privilegio de ver a jugadores de talla mundial que protagonizarán partidos del máximo  nivel por  cuestiones logísticas u organizativas para las que no veo justificación oportuna. Aclaro que no tengo conocimiento sobre los motivos por los cuales no se le acaba de dar solución al triste tema de la climatización.

 

Pero más allá de las trabas económicas que quizás vayan detrás de esto, hay que considerar que el problema del clima en el Coliseo no es de hoy, no es de ayer, …sino todo lo contrario; hace bastante tiempo que venimos dando tumbos por esa suerte y la solución objetiva brilla por su ausencia.
Lo triste es que ello implica, además del deterioro de la única instalación deportiva calificada para lides de este tipo que existe en la Isla, privar a  todo un pueblo de la posibilidad (real y única) de disfrutar de las incidencias de uno  eventos internacional de nivel. Por demás, de los más seguidos en el mundo como lo es la Liga mundial de voleibol.

 

Casualmente el voleibol es uno de los  deportes que nos ha dado gloria y prestigio en el planeta; por cierto, que hace un par de años que viene proclamándose como el deporte colectivo más destacado de dicho período.

Si nos preguntamos …¿en qué descansa este mérito nacional?  La respuesta conduce a resultados, de nivel internacional -sobre todo- porque en la Isla, paradójicamente,  no se desarrolla un evento fuerte o reconocido por su calidad en este sentido.

 

No obstante, de nuestro país han brotado jugadores cuya calidad es incuestionable, y no hablo de esos que andan jugando en otras ligas….¡NO!….. me refiero a los que nacieron, crecieron y murieron con las “cuatro letras” en el pecho.  Pero no critico a los primeros aunque confieso que en su momento cuestioné a esos que nos dejaban, no por irracionalidad o desconocimiento de causa,  sino por el dolor que suponía saber que teníamos calidad sobrada para pelear desde arriba y por cuestiones que obviaré porque no es mi objetivo poner en tela de juicio a las partes implicadas,  tuvimos que conformarnos, una y otra vez, con mirar desde abajo, desde muy abajo e incluso perdernos fiestas como la  olímpica en la que antes éramos invitados de honor.

 

En fin, es un hecho, no habrá Liga en Cuba, aún cuando para nadie es un secreto que un segundo lugar en la Copa del Mundo o un cuarto lugar en la Liga Mundial, por mencionar algo, son resultados que producen dividendos monetarios para el país. Entonces llegan interrogantes sobre ¿a dónde va a parar? …probablemente a la potenciación de la enseñanza deportiva en los niveles inferiores.  Asunto interesante y digno, fiel a los principios de nuestra Revolución. De alguna manera hay que costear la formación de esos muchachos y muchachas  que vienen creciendo y que serán el futuro pero,  la planificación se impone y las prioridades, también. El Coliseo es una prioridad –como también lo es el Estadio Panamericano- y reclama atención urgente; una atención que incluya dejar de lado esas gestiones con la  tibieza que a menudo nos caracterizan  por acá.  

 

Es una realidad fuerte, que ha dado al traste con muchas de las aspiraciones nacionales  y aunque hemos salido adelante en múltiples ocasiones creo que las aguas van sobrepasando los límites y las recientes ausencias anunciadas de Hierrezuelo y Carcasés (cuya causa final desconozco)  se suman a esa la interminable lista de «casos» que nos instan a  poner el dedo sobre la llaga  porque suscitan una preocupación y una desmotivación nacional.

 

Si la solución es reestructurar el deporte o cambiar concepciones sobre la manera de hacer , pues  bienvenidas sean las variantes porque lo cierto es que sin dejar de lado los preceptos de esta Revolución que reza que el deporte es un derecho del pueblo, ya se vuelve obvio que algo anda mal y advierto: no hacemos nada con  formar y formar para luego –justo cuando debimos recoger los resultados– solo  perder y perder; en términos de los recursos más importantes con los que cuenta este país; los Recursos Humanos.

 

 

Hay otro tema que clasifica entre  las causas nacionales que se roban el show en la red. Este transita sobre la “polémica” victoria de Dayron Robles en Estocolmo el pasado día 23 de febrero.

 

Por favor, Dayron Robles es quizás el mejor atleta que tenemos hoy en cuanto a  opciones y esperanzas olímpicas pero su temporada indoor ha estado matizada por altibajos en su preparación. Altibajos que -a mi juicio- se pagan con el podio. Él se pronunció al respecto, habló de no tener las condiciones ideales y de limitaciones que  a muchos se les antojan como justificaciones pero que la realidad de sus resultados ha venido a confirmar como factores elementales.

 

El atletismo es un deporte de perfección y que en el mundo se practica sobre la base del desarrollo constante  para que cada atleta consiga su máximo rendimiento.

 

¿Ustedes  creen que Yelena Isinbayeva llegaría a los 5m saltando con una pértiga que no le retribuyera cada minuto de esfuerzo que le dedicó en sus entrenamientos?

 

Obviamente no, y es lo que pasa tanto con Dayron como con otros tantos. Lo que pasa es que los cubanos estamos acostumbrados a ser los mejores del mundo en lo que a “guapería” respecta.  y lo somos en realidad, porque con esa premisa salimos allí, a una pista plagada de profesionalidad y le ponemos con el corazón y  listo…Eso nos hace más grandes que las medallas que se obtienen. Pero otras veces  el corazón no basta…En el mundo atlético –sobre todo en el atlético- de hoy  la exigencia es suprema y va de la mano de técnica , tácticas y condiciones óptimas puestas en el asunto. Por eso Robles anda bastante lejos de sus mejores resultados a este nivel. Y no lo justifico, claro que no, pero lo comprendo y porque está demostrado que para tomar las forma justa tendrá que invertir  unas cuantas jornadas –muchas más de las que nos separan del campeonato mundial- creo que no es el candidato al oro en la lid de Estambul.

 

Que nadie se ponga bravo y con ello no incurro en un acto de infidelidad nacional, solo trato de ser realista. Todo el mundo vio al  Xiang que derrotó a Robles en Birminghan. Un Xiang que anda rozando la mejor forma de su vida, así lo atestigua su marca.  Pero no es solo Liu Xiang,  por si fuera poco, hoy amanece el mundo con la noticia de que  en Estados Unidos Dexter Faulk  (no tengo referencia previa de él) acaba de hacer la mejor marca de la temporada al parar los relojes en 7.40s en la propia carrera en la que otro de los grandes,  David Oliver,  marcó 7.60s. Por cierto que  Ashton Eaton corrió el tramo obstaculizado en  7.66s.

 

Por ahora es lo que hay.  Si Dayron finalmente se lleva el gato al agua en Turquía seré la primera en saltar y gritar, pero sinceramente no lo espero, no con lo que he visto hasta hoy.  Pero no hay que desesperarse, la temporada de invierno es un complemento y  la hora de la verdad llegará en verano; en los Juegos Olímpicos, allí bajo la mirada de los caballeros de Buckingham es donde se debe decir la última palabra.

 

En fin es lo que creo y me dejo el pellejo en estos dos temas. Me permití cinco, al final fueron diez, solo espero conocer -a través de sus criterios- si valió la pena decir algo al respecto….

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