Mientras Cubadebate se hace eco del anunció de que : «La pelota Mizuno-150 será retirada del clásico local a partir de esta temporada…en sustitución será empleada la Mizuno-200, también de fabricación japonesa, pero menos “viva” que la usada hasta ahora.

La medida responde a la necesidad de equilibrar la desproporciona relación ofensiva-pitcheo que prevalece en el campeonato criollo y va acompañada de elevar el box a 15 pulgadas (tres más de lo reglamentado)…»

Yo pienso: ¡Genial!. Ahora no buscamos enfrentar los problemas, no ponemos el dedo en la llaga sino que remendamos la herida con parches que denotan poco deseo de ponerle el rosto a lo que verdaderamente nos está golpeando.

Es cierto que la mizuno150  es una bola viva; pero se ha demostrado que los bateadores cubanos cuando conectan -con facilidad- son capaces de desaparecer tanto la  mizuno, como la batos o la rawling,  sin tener en cuenta si esta es 150, 200 o 500.

Tampoco es una solución  el box y su altura, esto es otra justificación más para buscar alternativas y tratar de  tapar el sol con un dedo.

El problema es que nosotros no necesitamos de eso. Se precisa de ir al fondo; de  mirar el sol de frente y  borrar sus manchas con acciones y soluciones objetivas.

El centro de este asunto tiene su base en que los cuerpos de lanzadores de la mayoría de los equipos del país no tienen los recursos para dominar, tampoco se ha fomentado un pitcheo inteligente, pero ¿a quién culpar? …  supongo que a la vaca porque por lo demás ya hace bastante tiempo que cada provincia tiene que asumir la prolongada serie nacional a como sea.  Para ello tienen que ingeniárselas para convocar más de una docena de tiradores que se suban al box y envíen la pelota hacia el home. No importa si no tienen idea de qué o cómo lanzar, lo importante es jugar béisbol y esto sucede siempre  y cuando la pelota llegue al home.

Juegos de pelota tendremos bastantes, hay más equipos. Béisbol de calidad, habrá poco y  para colmo, trata de anularse el entretenimiento de los últimos años. Me refiero a los cuadrangulares y a los juegos plagados de batazos descomunales; para frenarlo se han incorporado las referidas medidas, aunque todavía queda por comprobar si surten efecto.

Estamos en presencia de otra vía para proseguir con el engaño. Son otros granitos de arena añadidos para  seguir potenciando la mediocridad de nuestros lanzadores y a su vez, suscitar la inefectividad de nuestra ofensiva a la hora de enfrentar eventos internacionales a los que acuden lanzadores medianamente buenos. Las pruebas han llegado de la mano de todas nuestras últimas incursiones en eventos internacionales. Cuando nos topamos un pitcher que tenga idea de cuál es su función en el box, allá va Cuba entera a sufrir con los ponches y roletazos por el cuadro de toda su tanda ofensiva.

A pesar de ello, ya las medidas han sido impuestas, entonces qué llegue el 27 (de noviembre) y la 51 Serie Nacional. De lo que en ella suceda podrá atestiguarse si tenemos en el Béisbol el pasatiempo o el sufrimiento nacional.

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